Now in Venezuela under Chavez, everyone will be forced to do volunteer work.
As William Rattlif from El Instituto Independiente puts it:
Chavez y la nueva izquierda fascista latinoamericana
(…) Chavez y Morales, mientras sostienen representar al pueblo, están en verdad a la vanguardia de promover un pasado fallido que lesionará adicionalmente a las ya débiles economías y a sus pueblos. Un ejemplo de retrasar el reloj es obligar a las empresas de energía a renegociar los contratos en base a términos que otorgan mucho más control y dinero a los gobiernos latinoamericanos. Eso puede parecer lo suficientemente justo, ya que si los gigantes energéticos están deseosos de obtener menos ganancias, de eso se trata la negociación. Pero forzar a renegociaciones de acuerdos anteriores abre las puertas a todavía más de lo mismo más adelante, y el no respeto por los contratos puede reducir criticas inversiones extranjeras futuras, sin las cuales las fuentes energéticas latinoamericanas seguirán siendo solo reservas.
Sin embargo, los líderes con buenas intenciones inclinados al chavismo, han sido hasta ahora mayormente demagogos improvisados que manipulan las legítimas necesidades y aspiraciones populares con dádivas (principalmente Chavez), la inclinación populista y la búsqueda del chivo expiatorio antiestadounidense. Han surgido o prosperado de masivas protestas públicas que derrocaron a gobiernos electos desde Argentina a Bolivia o hecho campaña para lograr ser ellos mismos presidentes legalmente electos. La cultura latinoamérica de siglos de la actualidad sigue siendo paternalista en la superficie, con líderes “dictatoriales” que cultivan las expectativas de que son padres cuidadosos. Casi nunca lo son.
Los chavistas, como la mayoría de sus predecesores, están manipulando frustraciones que se remontan a un milenio. Son el producto de los líderes y gobiernos de “derecha”, “centro” e “izquierda” de los indios pre-coloniales, los españoles, los portugueses y los latinoamericanos posteriores a la independencia, de regímenes autoritarios, democráticos, civiles y militares. Casi ninguno ha mejorado de manera permanente el acceso a la comida, los buenos empleos, la educación seria, la igualdad ante la ley o las oportunidades personales para el pueblo como un todo En diciembre de 2006, según la encuesta de Latinobarometro realizada en 18 países, un 69% de los latinoamericanos dijo que sus países se encuentran principalmente gobernados por grupos poderosos en sus propios intereses. Esa es, en resumidas cuentas, la historia latinoamericana.